En este momento estás viendo Aforo, seguridad y protección

Aforo, seguridad y protección

¡Tocaron los Caifanes, gratis, en Toluca! En el marco del Festival Cultural “El Alfeñique”, la noche del 14 de octubre de 2026, en la explanada del tradicional Mercado Juárez, en la capital del Estado de México, el grupo rock que inmortalizó la canción “La Negra Tomasa”, ofreció un concierto gratuito, durante más de 2 horas, ante más de 120,000 personas que abarrotaron el lugar y desbordaron las calles aledañas al improvisado recinto, convertido en sala de conciertos masivos.

Esa noche las redes sociales reportaron que, ya iniciado el concierto, se presentó un incidente: “un portazo”, derribó una enorme valla de contención, ocasionado por una multitud que quiso entrar a la fuerza cuando el aforo ya estaba al límite permitido. Afortunadamente, no se reportaron lesionados, se superó el incidente y el concierto fue un éxito para el gobierno municipal de Toluca, organizador del evento. Saldo blanco reportaron las autoridades.

Las concentraciones masivas de personas: conciertos, peregrinaciones, encuentros deportivos, manifestaciones y eventos diversos que reúnen a miles de personas, constituyen un fenómeno perturbador de origen socio-organizativo. Su gestión, atención y seguimiento corresponden a la autoridad municipal y estatal de protección civil por la propia naturaleza y magnitud del evento, conforme a sus atribuciones, para salvaguardar a la población asistente.

Para llevarse a cabo con plena seguridad, el evento de los Caifanes debió tener la autorización por escrito de la Coordinación General de Protección Civil y Gestión Integral del Riesgo del EDOMEX, “previa evaluación de las condiciones de seguridad (…) en donde se desarrolle la concentración masiva de personas, y que sea de alto o mediano riesgo, otorga un permiso para iniciar operaciones”, así lo indica la fracción VII, del artículo 4, del Reglamento del Libro Sexto del Código Administrativo del EDOMEX.

Una concentración masiva es “todo evento temporal que reúna extraordinariamente a una cantidad de personas, bajo condiciones de aglomeración, en espacios físicos abiertos o cerrados que por sus características de sitio, estructurales y no estructurales, hacen suponer un escenario de riesgo”, según la fracción XII del mismo artículo y reglamento citados. Además, el evento de referencia debió considerar salidas de emergencia libres de obstáculos, iluminadas y dispuestas estratégicamente para ser recorridas desde el punto más alejado a cualquier punto de la ruta de evacuación en un trayecto no mayor a 40 metros; y el tiempo máximo de evacuación hacia el punto de reunión debió ser menor a tres minutos, según el artículo 41 de la misma legislación.

Por otro lado, el artículo 38 de la Ley General de Protección Civil (LGPC) establece con claridad que “el instrumento de planeación y operación que se implementa con la participación corresponsable de diversas dependencias e instituciones, ante un peligro o riesgo específico derivado de un agente perturbador en un área o región determinada, que involucran a grupos de población específicos y vulnerables” es el denominado Programa Especial de Protección Civil (PEPC), que funge como herramienta estratégica y de coordinación para gestionar antes, durante y después los posibles riesgos que pueden detonar una emergencia en un evento de concentración masiva.

En el EDOMEX, el Numeral III del Apéndice del Reglamento del Libro Sexto del Código Administrativo, detalla los lineamientos que debe cumplir un PEPC para eventos de concentración masiva, como fue el concierto de Caifanes, cuyo objetivo es “prevenir y mitigar los efectos de un agente perturbador que se genere con motivo de errores humanos o por acciones premeditadas, que se dan en el marco de grandes concentraciones de población con fines de esparcimiento o convivencia”.

 

Como puede apreciarse, las leyes, reglamentos y normas en materia de protección civil son robustas, suficientes, accesibles y obligatorias para los titulares y responsables de la realización de eventos de concentración masiva –incluido el propio gobierno, en su calidad de organizador–. Afortunadamente, el concierto salió bien y nadie se pregunta si se cumplió con las normas, o si el evento contaba con la autorización del gobierno estatal.

¿Qué hubiera pasado si el incidente con la valla derribada hubiera trascendido en una estampida con múltiples lesionados y quizá fallecidos? Los controles fueron vulnerados y el aforo y ocupación del espacio asignado fueron superados. Por suerte no trascendió la emergencia en desastre. La Feria del Alfeñique continuará con eventos masivos por 11 días consecutivos más. ¿Usted confía en que el evento cumple con la normatividad y que fue autorizado? Yo tampoco. Esto es protección civil. ¡Feliz fin de semana!